domingo, mayo 08, 2011

que la tele mexicana si educa... es posible mejorar con mensajes educativos subliminales

El universal realizó una interesante entrevista al doctor Ranulfo Romo Trujillo del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM:

Si se pudiera pensar que el país es un cerebro, ¿cuál sería su diagnóstico de este cerebro llamado México?

Si México es un cerebro, está mal. Porque no interpreta la realidad externa, no guarda la información, no toma las decisiones exactas; además, las decisiones sólo benefician a unos cuantos. En nuestro país hay algo que no tiene lógica; se toman decisiones que no están basadas en las evidencias. En este país se desprecia a la inteligencia.

¿No se arrepiente de haber regresado a México?

Para nada podría arrepentirme. Mi balance es mejor de lo que me hubiera imaginado. Contra marea regresé y vine porque quise. Cuando me fui de México, solicité una beca al CONACYT y me la negó, porque no tenía las calificaciones necesarias para ser becado. Me fui a París comisionado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, lugar donde trabajaba como investigador en el área de neurociencias. Al año, el IMSS no me renovó el permiso y me despidió. Pero desde que llegué a París trabajé lo suficiente y me contrataron en el Colegio de Francia. Con el salario que recibí, hice el doctorado, el cual no estaba en mi agenda original, porque me fui como investigador. Soy un científico atípico, porque no viví de las becas del sistema mexicano. La pregunta que ahora me hago es si el CONACYT existe desde los años 70, ¿cuántas becas ha dado, cuántos mexicanos se han beneficiado con estas becas y cuántos habrán regresado al país, cuántos de ellos habrán aportado algo para el país?

¿Es tiempo de que el CONACYT replanté sus objetivos?

Si usted hace esa pregunta a cualquier científico mexicano, le va a contestar que el CONACYT ha sido un desastre en los últimos años. El asunto en CONACYT es muy grave, porque no lo toman en serio. En México hay un desprecio por la inteligencia y el conocimiento. La educación es algo serio. Si no tenemos un país educado, vamos a seguir con todo esto que ahora tenemos.
Si una nación como la nuestra quiere tener una sociedad civilizada, educada científicamente, capacitada, con tecnólogos, con literatos, con poetas, con músicos, pues el camino es la educación. Y me parece que hay una falta de compromiso de los gobiernos por la educación. Me da la impresión que los gobernantes, cuando se suben a sus puestos, se les olvida que llegaron ahí por el voto de la gente. Da la impresión de que el único compromiso que tienen es dar discursos vacíos, llenos de palabrería barata. De eso estamos cansados.

Bien parece que el gran programa educativo de México se reduce... a las series televisivas del denominado duopolio:

A finales de los años 70, Miguel Sabido se aventuró a producir la primera telenovela educativa: Ven conmigo. Según Sabido, el melodrama contribuyó a que casi un millón de personas se inscribieran al Plan Nacional de Educación de Adultos. La declaración del secretario de Eduación Pública, de que las telenovelas podrían ser un “poderoso instrumento” contra el analfabetismo, fue una realidad con los cuatro melodramas que produjo Sabido bajo el esquema de “entretenimiento social”. El director y dramaturgo asegura que el culebrón, Acompáñame, jugó un papel importante en el llamado “milagro demográfico mexicano”, al promover la planificación familiar. Carla Estrada, creadora de éxitos como Pasión y Alborada, asegura estar dispuesta a colaborar en algún proyecto de esta índole: “Se puede siempre y cuando los mensajes puedan incluirse de forma lúdica. Es decir, no perder el sentido de entretenimiento y meter los mensajes para que la gente los tome sin problema. “A final de cuentas, la educación no es tarea sólo de los medios sino, primordialmente, de la familia”. Daniela Romo empezó a hacer melodramas cuando Miguel Sabido llevó la idea a Televisa. “Esa televisión causó cierto revuelo y funcionó de alguna manera. El llamado del secretario (Alonso Lujambio) es bueno y necesario, pero ahora los mensajes tendrían que cambiar, pues nos enfrentamos a nuevos retos”. Ana Martin también vivió el proceso de la telenovela educativa. “La idea es perfecta y qué mejor que nosotros para llevar este mensaje: la gente quiere ver a quien admira y más aún haciendo cosas positivas. Yo apoyo y aquí estoy por si me requieren”.

La apuesta parece ser utilizar a la caja boba como herramienta para la educación subliminal, que según los productores televisivos parece que ser la única que sirve para los mexicanos. ¿La pregunta del millón es si caben los mensajes educativos entre los miles de mensajes subliminales y explícitos para comprar artículos casi siempre innecesarios y poco ecológicos.


3 comentarios:

Ely dijo...

Me encantó su escrito, justamente me ayuda a trabajar en clase de comprensión lectora en prepa, un texto que leíamos sobre el rezago de México en ciencia y tecnología.
Indudable, el CONACYT tiene tareas pendientes.

Neurotic Marianita dijo...

Es triste pero cierta la afirmación de que pareciera que no quieren que la gente piense. Simplemente hay que ver los programas que pasan en tele abierta: Reina por un día, Se vale, Cosas de la vida... es la exposición del pensamiento más simple y concreto que se pueda ver. Es deprimente.

Paco Martínez dijo...

Pienso que el problema es que el Estado no supo utilizar esta herramienta. Se contentó para utilizara para dos fines: 1) la demagogia y comercial político; 2)entretenimiento. Hoy en el siglo XXI, la tele va hacia su extinción por la emergencia de internet... y los políticos y comerciantes han perdido el control unidireccional de la información a distancia. Hoy el internauta es activo, toma decisiones y, es más, produce y comparte su propio conocimiento y puntos de vista.